LUXEMBURGO.
José
Enrique González Palma
El Gran Ducado de Luxemburgo está situado entre Bélgica,
Alemania y Francia. Es uno de los componentes de los Países
Bajos. De orografía montañosa, tiene la mayoría
de la población (la cual no llega a 500.000 habitantes)
concentrada en la zona Sur.
Llegamos
esta segunda vez a la capital, Luxemburgo, a media mañana
de un domingo de Agosto, soleado y caluroso. Comenzamos paseando
por sus calles, tranquilas, limpias y cuidadas, contemplando
sus elegantes edificios y los luminosos colores de las flores
de múltiples jardines. Pasado el mediodía, llegamos
a una agradable plaza, donde una orquesta tocaba música
relajante, que acompañaba al público de la plaza
y de los restaurantes, que la rodeaban.
Encontramos una mesa próxima a la calle en un elegante
restaurante mexicano, desde la cual se podía disfrutar
de tan agradable acompañamiento.
La comida fue abundante y original, tomamos como plato principal,
un recipiente con forma de cacerola, hecho de hojaldre, conteniendo
trocitos de carne asada junto a verduras y algo de salsa. Al
tomar la carne se acompaña de trozos del contenedor a
título de pan.
Aún siendo un restaurante Mexicano, no hablaban Español,
pero el servicio fue bueno y nos entendimos, con la mejor voluntad
por ambas partes, y salimos satisfechos.
Paseamos hasta un mirador con vistas al castillo, construido
en la Edad Media, y que en la actualidad sirve de residencia
oficial de los Duques.
La pequeña ciudad irradia calma y tranquilidad e invita
al paseo por sus calles, comprar algún recuerdo, probar
sus vinos y contemplar el paisaje.
Por la tarde seguimos nuestro viaje para internarnos en Francia.
Así sentí Luxemburgo