SAN MARINO.
Por:
Fabio Marcelo Magoia.
Cuenta la leyenda que en el año 301 a.C un desconocido joven
trabajador de canteras que llegó a Arbe, ciudad de la costa
italiana, este joven se refugió en estos montes al ser perseguido
por su inclinación a la religión cristiana. Fue apodado con
el nombre de Marino por la simple razón de que provenía del
mar, así fue como fundó una comuna, reconocida como estado independiente
en 1291 por el papa Nicolás IV.
Este
pequeño estado independiente se encuentra posado sobre la cima
de una gran montaña denominada Titano, son nueve las ciudades
o castillos que actualmente forman el país: Acquaviva, Borgo
Maggiore, Chiesanuova, Domagnano, Faetano, Fiorentina, Montegiardino,
San Marino y Serravalle.
Sus habitantes son buenos anfitriones, hospitalarios, orgullosos
de su historia y amantes del patrimonio que posee esta tierra,
al cruzar la puerta de San Francisco, las antiguas casas del
casco histórico nos transportan a la edad media, un viaje en
el tiempo donde se puede adquirir tabaco, perfumes y alcohol
a muy buen precio. Las tiendas de souvenirs están dispuestas
a ofrecer una magnífica artesanía que les hará recordar su paso
por estos lugares.
Bajo una triple protección de fortificaciones, comunicadas
entre sí a través de un extenso laberinto de murallas, puertas,
baluartes y torreones se encuentra la capital “San Marino”,
un bellísimo lugar colmado de callecitas empedradas que serpentean
junto a las pequeñas plazas que decoran la ciudad y los magníficos
edificios de rojos tejados que en el conjunto conservan un particular
aspecto de ciudad antigua.
Recorrerla, supone un viaje en el tiempo, la restricción de
la circulación vehicular hace mas real ese viaje.
Uno de los lugares a visitar es el castillo de Guaita, del siglo
X, es el más arcaico, la espectacular puerta principal, el puente
levadizo y una gran torre cuadrada son sus principales atractivos.
Otro de los puntos clave es La fortaleza de la Cresta o Fratta,
la más grande, fue construida en el siglo XIII con una curiosa
forma poligonal, que en la actualidad, acoge el Museo de Armas
Antiguas, una interesante muestra de espadas, armaduras, lanzas,
pistolas y, por supuesto, ballestas, el arma nacional sanmarinense.
Montale fue edificada en el siglo XIV; dispone de una imponente
torre pentagonal, aunque es la más pequeña de las tres.
Un Lugar imperdible es el museo dedicado a los automóviles antiguos
y a la colección Maranello de vehículos Ferrari, instalada en
un palacete medieval.
Por otro lado el arte es una de las manifestaciones artísticas
más importantes de la ciudad dado que se refleja en numerosos
objetos dispuestos a la venta y en grandes edificios de estilo
gótico y renacentista como lo es el Palacio de Gobierno que
data del siglo XV y forma parte de la residencia oficial de
los capitanes.
Para tener en cuenta en el momento de arribar a estos lugares
son las fechas donde se realizan alguna tradición como por ejemplo
la muy conocida “Semana Medieval”, un maravilloso espectáculo
celebrado durante los meses de junio y julio, en el que cada
castillo compite con su rival para ofrecer la mejor fiesta más
sonada y los mejores torneos. El ambiente retrocede varios años
atrás para poder presentar un perfecto escenario de época.
Otro evento imperdible es el que se celebra el primer día del
mes de abril y octubre con el nombre de “Investidura del Capitán
Regente”. La ley dictamina que los máximos gobernantes de la
República deben reemplazarse cada seis meses. El gran acontecimiento
de inicia con la revista de la tropas y continúa con los magníficos
desfiles, bailes, actuaciones y fuegos artificiales para finalizar.
El 3 de septiembre se conmemora el Día Nacional de San Marino.
Durante este día se ofrecen distintas manifestaciones artísticas,
folclóricas y culturales, dignas de ser admiradas.
La ciudad cuenta con un gran número de restaurantes, bares
y pubs muy agradables y muchos de ellos ambientados con distintas
temáticas, la noche sanmarinense no se destaca por ofrecer una
larga vida nocturna, si bien existe una muy buena oferta de
lugares para disfrutar gratos momentos, estos se destacan por
ser más tranquilos que ruidosos. Por lo que aquellos que buscan
una noche más movidita, es recomendable dirigirse hasta la ciudad
de Rimini, la mayor población costera de los alrededores que
dista a unos 24 kilómetros.
En si, este pequeño país inserto en el corazón de Italia no
escapa a las tradiciones de quien lo cobija y como consecuencia
posee grandes testimonios de un lugar que permaneció estable
en su condición de estado independiente, pero, que posee un
sin numero de ocasiones que lo hacen pertenecer a la península.
Fuente/Autor (texto y fotos) : Fabio
Marcelo Magoia.
marcelo_magoia@hotmail.com
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