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Periodista Latino, con ocasión del Perú
Travel Mart 2007, se desplazó a la ciudad de Nazca,
en cuyo inmenso desierto se encuentran dibujados los trazos
más enigmáticos y misteriosos que el hombre
haya visto jamás. Las milenarias «Líneas
de Nazca» captadas por el lente de nuestro periódico
en un vuelo sin escalas al pasado.
Eran las seis de la mañana cuando por cortesía
de la compañía aérea “Aerocondor”
nos dispusimos a sobrevolar en un Cessna las milenarias
y misteriosas Líneas de Nazca.
En
1939 Paul Kosok las descubrió, casi por casualidad,
pero fue la matemática alemana María Reiche
quien se dedicó por más de cuarenta años
a estudiarlas y luchar para que el estado peruano las
conservara y apoyara el trabajo de investigación
emprendida por ella.
Eran las seis de la mañana cuando abordamos la
avioneta Cessna y surcamos los cielos de la fantasía
y la ilusión de un pueblo que vive por y para el
turismo. Las líneas son su patrimonio y su bien
más preciado.
Diversas tesis han surgido tras el descubrimiento de
las Líneas. Von Daniken decía que era obra
de extraterrestres, y se basaba en ello por los dibujos
que en forma de “pistas de aterrizaje” se
encuentran en el desierto. Si bien es cierto que podrían
parecer pistas de aterrizaje, esta tesis se viene abajo
porque esos mismos dibujos se encuentran trazados en las
laderas de los cerros lo cual lo hace inviable.
María Reiche sostenía que era un calendario
astronómico, que describían fases de la
Luna y localización de las constelaciones de las
estrellas.
Si bien es cierto, a medida que sobrevolábamos
el desierto es obvio apreciar que los dibujos los hicieron
como para que se vieran del cielo. Es imposible observarlos
a ras del suelo, pues al caminar por el desierto nadie
puede notar en qué lugar está dibujado tal
o cual trazo.
Quizá fue por ello que cuando se construyó
la carretera Panamericana Sur se cercenó sin querer
la figura de un lagarto. Y es que los operarios no pudieron
divisar la figura en el desierto. Hoy en día, al
lado de la figura del reptil se encuentra enclavado un
Mirador al lado de la carretera, desde el cual se pueden
divisar res figuras.
Desde el cielo se pueden observar trazos y trazos que
se pierden en el horizonte. Dibujos que se entrecruzan,
cual plano de arquitectos. La figura de la araña
es gigantesca y tiene como peculiaridad que está
hecha a base de un solo trazo. Lo mismo sucede con muchas
de ellas.
Los dibujos fueron hechos posibles a base de surcos de
20 cm. de profundidad en la tierra y pueden llegar a 500
metros de longitud.
En una entrevista que rehiciera a María Reiche
a mediados de los años ochenta, ella sostenía
que los antiguos peruanos fueron los que hicieron estos
dibujos. Que no fue obra de extraterrestres ni nada por
el estilo. Entonces le pegunté si creía
que había extraterrestres. Ella fue firme en su
respuesta: “Yo no niego la posibilidad de que haya
vida inteligente más allá de la Tierra,
pero los dibujos los hicieron los antiguos peruanos”
María Reiche estudió por más de
cuarenta años el legado que nos dejaron los antiguos
peruanos. Aquella vez que la entrevisté sólo
me concedió cinco minutos que luego se convirtieron
en media hora.
Ella afirmaba que la figura que parecía un astronauta
era sólo la representación de un hombre
con cabeza de lechuza.
- "María, tras más de cuarenta años
recorriendo el desierto de Nazca, es de esperar que ya
pueda desvelar el misterio que rodeas a estas figuras".
Le manifesté mirándole a los ojos.
Ella se puso seria y como si de un consejo se tratara,
me dijo en voz baja y cansada:
-“Sí algún día se supiera el
misterio de las Líneas, éstas ya no tendrían
sentido”. Acto seguido se fue agradeciendo la entrevista.
El cessna de Aerocondor seguía surcando los cielos
del desierto de Nazca. Allá abajo se sucedían
unas líneas a otras. La Ballena, el Colibrí,
la araña, un perro, “pistas de aterrizaje”,
el “Astronauta”, etc.
La avioneta de bamboleaba en el aire cual avioncito de
papel a la par que los turistas inmortalizaban en sus
cámaras esas estampas que han sobrevivido al paso
de los tiempos.
María Reiche ya no está entre nosotros.
Quizá se llevó consigo el secreto que esconde
este inmenso y misterioso plano en el desierto, creación
de los antiguos peruanos o de seres extraterrestres. Una
cosa es cierta: sólo se pueden ver desde el cielo.
Hoy pudimos ver las líneas con Aerocondor, pero
en el pasado…¡Vaya uno a saber!
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