Viaje a Perú:
Arequipa. La Ciudad Blanca.
Por
Marco Antonio Martín García.
Arequipa es la segunda ciudad más importante de Perú,
una ciudad ubicada en un espectacular paisaje volcánico,
con incontables bellezas naturales. Una ciudad llena de luz,
pues allí el sol brilla intensamente más de 300
días al año, enmarcado en un cielo azul y despejado.
Arequipa es en definitiva un tesoro en mitad del desierto, una
ciudad recomendada para todos los viajeros que visiten Perú.
Arequipa, “La Ciudad Blanca”, llamada así
por la singular blancura de la piedra volcánica que usan
para construir sus edificaciones los arequipeños y que
inunda el paisaje urbano. Arequipa ciudad que está a
2363 metros sobre el nivel del mar, está a los pies del
“Misti”, un precioso volcán de más
de 5500 metros de altura y que contrasta su cumbre nevada con
el amarillento desierto que rodea Arequipa. A su vez el Misti
está flanqueado por sus hermanos “Chachani”
de 6075 metros de altura y el Pichupichu de 5425 metros de altura.
Arequipa proviene del termino quechua Ari-que Pay, que significa;
“Sí, quedaos”, y realmente dan ganas de quedarse...La
ciudad actual fue fundada en 1540 por los conquistadores españoles,
pero fue una ciudad sin demasiada relevancia hasta su expansión
económica en los siglos XVII y XVIII, época en
que se fundaron los principales edificios de la ciudad, edificios
de estilo colonial-andaluz, agrupados como es habitual en torno
a la plaza de armas. El edificio más emblemático
de la ciudad es el convento de Santa Catalina, fundado en 1580,
un convento que hoy en día sigue en auge. Yo tuve la
oportunidad de conocer a dos de sus monjas y doy fe de que no
he visto gente más alegre y piadosa en mi vida.
Arequipa destaca por ser una ciudad ordenada en su mayor parte,
el lado opuesto de la caótica Lima, una ciudad tranquila
en cuanto a crimen pese a tener un millón de habitantes.
Arequipa es el núcleo que aglutina todos los servicios
del sur de Perú: es un importante nudo de carreteras
y además cuenta con un importante aeropuerto. Arequipa
además es una ciudad muy saludable para vivir por sus
agradables temperaturas, con una media anula de 25 grados. Es
un grato placer viajar a Arequipa en invierno, para ver el contraste
de la brumosa Lima con la soleada Arequipa. También llamada
“la ciudad del eterno azul”, por la ausencia de
nubes. Su ubicación entre numerosas montañas,
que se anticipan a los Andes, hace que sea una tierra repleta
de explotaciones mineras y de canteras, que extraen de las montañas
diversos minerales y metales preciosos, además extraen
de los depósitos de lava el precioso sillar blanco con
el que edifican. La minería está muy extendida
y desde la carretera a las montañas se pueden observar
numerosas construcciones mineras diminutas. A parte de la minería
otro recurso tradicional en la región fue la lana de
alpaca a Europa, aunque hoy en día no se como andará
la producción de este recurso.
Un nombre que se aplica a la ciudad también es el nombre
de “Ciudad Caudillo”, por ser el origen de la mayoría
de las revueltas acaecidas en Perú en época republicana.
Nombre que aún hoy en día es valido, como tuve
ocasión de comprobar en mi viaje, al estar la ciudad
en pie de guerra, protestando por la subida del gas. Protestas
que se inician en Arequipa y que luego se extienden al resto
del país, una ciudad ejemplo de ideas democráticas
y de lucha por los derechos de sus ciudadanos.
Una de las joyas que más maravillan al turista que visita
la región es “el Cañón del Colca”,
de más de 100 kilómetros de largo, y el más
profundo del mundo, con 3400 metros de profundidad, hábitat
natural del majestuoso Cóndor. Un cañón
que empieza a ser colonizado por las empresas de deportes de
riesgo y aventura, la globalización no perdona ningún
paraje natural....
A parte de la belleza de Arequipa, el Misti y las montañas
desérticas yo destaco como una de las joyas ocultas de
la región “El Santuario de la Virgen de Chapi”,
a 60 kilómetros de Arequipa, un santuario enclavado entre
altas montañas y valles desérticos llenos de cactus.
El Santuario es muy famoso para todos los devotos católicos,
que acuden en masa en la época de las peregrinaciones
a pedir el favor de la Virgen. El santuario de hoy en día
es el tercero que se construye, el primero que se construyó
pereció víctima de un incendio y el segundo víctima
de un terremoto. El visitante todavía puede ver los restos
derruidos del anterior santuario. Debido a la afluencia de visitantes
el Santuario tiene comedores donde por un módico precio
el viajero puede disfrutar tranquilamente de una comida típica
en un marco de belleza incomparable, al estar arropado por las
desérticas y silenciosas montañas, las cuales
crean un ambiente de especial espiritualidad. Arequipa y su
región es en definitiva un tesoro escondido en el desierto,
esperando a viajeros que la descubran.