La tortuga de carey

La Tortuga de Carey (Eretmochelys imbricata) es una de las especies marinas más hermosas que navegan por nuestros mares y océanos. Ella habita en el índico y el Atlántico y el mar Caribe. En el estado adulto, son las tortugas marinas con el caparazón más precioso formado por escudos translúcidos, de coloración variada entre amarillo, ámbar, rojo, marrón y negro.

La Tortuga de Carey (Eretmochelys imbricata) es una de las especies marinas más hermosas que navegan por nuestros mares y océanos. Ella habita en el índico y el Atlántico y el mar Caribe. Este reptil puede encontrarse cerca de los arrecifes de coral y formaciones rocosas en áreas costeras llanas. En el estado adulto, son las tortugas marinas con el caparazón más precioso formado por escudos translúcidos, de coloración variada entre amarillo, ámbar, rojo, marrón y negro.
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El caparazón es aplanado, muy hidrodinámico y con la parte final del mismo fuertemente aserrada. Paradójicamente, la belleza presentada por esta especie marina, hoy implica su muerte.
La Tortuga de Carey ha sido fuertemente capturada para aprovechar sus huevos, su carne, su piel y sobretodo su caparazón, el cual es sumamente apreciado para la elaboración de diversos objetos de ornamento, joyas y armazones de lentes.

Las Tortugas marinas han sobrevivido más de 180 millones de años. Es uno de los reptiles más antiguos en existencia. La Tortuga de Carey tiene una medida promedio entre 60 y 80 cm y un peso entre 30 y 50 kg. En el estado adulto son las tortugas marinas de colores más atractivos y brillantes que existen, aunque las del Pacífico generalmente son más oscuras que las del Atlántico. Los escudos del caparazón de la tortuga de Carey no están yuxtapuestos sino que están imbrincados, es decir están sobrepuestas en la misma forma que las tejas de una casa.

A pesar de estar prohibida su caza y comercialización por ser una especie en peligro de extinción, el tráfico y comercio ilegal, sigue mermando la reducida población de tortugas que habitan en el mar Caribe. Actualmente el CITES ( Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de la Fauna y de la Flora) ha catalogado a esta especie en peligro extremo de desaparición, por tal motivo ha prohibido su comercialización. Sin embargo, se hace necesario crear y fortalecer (las ya creadas) leyes ambientales para evitar el tráfico ilegal. No obstante, de estar penalizado en Venezuela vender joyas y ornamentos de Carey, no es raro encontrar en algunas tiendas turísticas objetos hechos con caparazones ámbar-negro.

Si bien, científicos, ambientalistas y instituciones ecologistas luchan por preservar a la Tortuga de Carey, nosotros tenemos en nuestras manos el mejor y más importante programa para su conservación: No Comprar ningún objeto de Carey. El compromiso debe ser unísono en la conservación del medio ambiente y las especies de flora y fauna que en él habitan.

No se puede pensar en un futuro (ni siquiera mejor o peor) sin naturaleza.
Otro de las amenazas que sufren las tortugas son la degradación del hábitat marino. La destrucción de los arrecifes de coral causada por la contaminación, por dragado o por manejo descuidado de las anclas, resta protección y fuentes de alimentos para estos reptiles.

El problema de la basura en las playas provoca que miles de tortugas marinas mueran al comer o enredarse en globos, bolsas plásticas, redes perdidas, etc. Nuevamente, otra de las acciones conservacionistas más importantes para mantener un ecosistema planetario en equilibrio está en nuestras manos: No botar basura en las playas. Reciclar y Reducir el uso de Productos Plásticos.

Fritz Alejandro Sánchez, Comunicador Social / Venezuela
E-mail: fritzale@yahoo.com
Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización del autor

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