Florencia pertenece a la región de Toscana y está tan bien ubicada que hace centro en pleno territorio italiano.
PLAZA DEL DUOMO
El espíritu de Florencia vive en ese conjunto edilicio donde fuera bautizado Dante Alighieri, cuya cúpula fue terminada en 1436, después de haber sido diseñada por Brunelleschi, con la idea de superar los más grandes edificios de Grecia y de la Roma imperial.
Entre estrechas y apretadas calles se alza el Duomo o Iglesia de Sta. María de las Flores, corazón y emblema de Florencia (solo tres templos en el mundo son superiores en tamaño: el de San Pedro, en Roma, y las catedrales de Milán y Londres). Su exterior, lleno de mármoles con colores verdes, blancos y rojos, está presidido por la cúpula. Para su construcción, Brunelleschi venció a Ghiberti en el concurso que otorgaba el privilegio de encargarse de tan maña obra.
A la salida nos topamos con el Baptisterio, obra cuyo origen está envuelto de misterio; en el Renacimiento decían que fue construido en honor a Marte, dios de la guerra, para celebrar la fundación de Florencia. Su exterior es típicamente romano; formado por un octógono y con frisos, pilastras y cornisas, su elemento más conocido sea quizás la puerta oriental, llamada Puertas del Paraíso, que recrea imágenes del Paraíso, es obra de Andrea Pisano y Lorenzo Ghiberti.
Y ya para rematar la zona del Duomo, tenemos el Campanile di Giotto, con 85 metros de altura y una vista de la ciudad desde lo alto espectacular. Dividido en cinco cuerpos, destacan sus paneles hexagonales, en donde se representa por un lado los siete planetas, los siete sacramentos y las siete virtudes, y por otro las cinco Artes Liberales: gramática, filosofía, música, astrología y aritmética.
PALAZZO PITTI
De aquel esplendor del Gran Ducado, en el sur de la ciudad se encuentra
el gigantesco Palazzo Pitti, donde la familia Médicis vivió
a partir de 1550, después de comprárselo a los herederos
del banquero Pitti, que no pudieron enfrentar los altos costos para
terminar la construcción que había comenzado en 1457.
Fantástico por donde se lo mire, con sus espectaculares Jardines
di Boboli (obra cumbre de la jardinería renacentista, con
magníficas fuentes, esculturas y un camino de cipreses plantados
en 1600), en sus salas brillan las mayores obras de las colecciones
artísticas de los Médicis, creadas durante su mecenazgo
que duró cerca de tres centurias.
En su interior, dos museos llaman la atención: La Galería
Palatina y el Museo degli Argenti, con objetos pertenecientes a
la familia. En cuanto al exterior del edificio, los planos se deben
seguramente a Brunelleschi, quien se los presentó a Pitti
tras enfadarse por el rechazo de Cosme de Medici. Más tarde,
el palacio pasó a manos de los Medici, lo cual no debería
sentar muy bien a Pitti, ya que sus familias eran la versión
real de los Montesco y los Capuleto shakesperianos.
PIZZA DELL SIGNORA
En ella ardió en la hoguera en l498 el cuerpo del místico fundamentalista Girolamo Savonarola. La plaza, que bordea al Palazzo Vecchio, era el centro de reunión del pueblo que era convocado a parlamentar cuando sonaba la campana del palacio. En la época medieval, mientras los actos eclesiásticos se desarrollaban en la Plaza del Duomo, las actividades municipales lo hacían en la de la Signoria. Allí se pueden admirar diversas estatuas. Colocándose frente al Palacio Vecchio y de izquierda a derecha se erigen Cosme de Giambologna, la fuente de Neptuno, Il Marzocco, Judith y Holofernes, una copia del David de Miguel Angel, Hércules y Caco, Herma de Hombre y Herma de Mujer. Esta plaza ha sido testigo de acontecimientos vitales en la historia de Florencia, como la ejecución de Savanarola, y de mítines políticos y espectáculos de masas.
Entre las obras que acoge el pórtico construido a finales del siglo XIV destaca el Perseo de Cellini y una copia del "Rapto de las Sabinas"
Junto a ella se encuentra la galeria de los Ufficci que alberga
una de las colecciones más fantásticas de las mejores
obras renacentistas Veinte años se tardó en construirlo,
a partir de 1560, albergando muchos de los tesoros artísticos
de los Médicis. En sus salas se exhiben obras del arte gótico
toscano y pinturas de Botticelli, Leonardo da Vinci, Durero, Perugino
y tantos más. La galería de los Oficios, uno de los
mayores museos de Italia, fue fundada por Francisco I de Medici.
El edificio consta de dos plantas: la superior, construida al mas
puro estilo neoclásico, y la inferior, con una galería
porticada con estatuas de personajes ilustres.
PONTE VECCIO
El Ponte Vecchio, construído en el 1345, es el puente medieval más antiguo de la ciudad (milagrosamente salvado de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial), poblado por antiquísimos talleres de orfebres, músicos y vendedores callejeros, retratistas y pintores de todo tipo.
Con un exterior de color amarillento y repleto de ventanas diminutas (la mayoría verdes) y un "interior" en el que se acumulan pequeñas tiendas y joyerías, este puente representa el romanticismo de Florencia. Hasta 1218 era el único puente que cruzaba el río, estando lleno de carniceros y pescaderos que ubicaban allí sus tiendas. Más tarde se instalaron los curtidores, los barberos, los herreros, los verduleros y todo tipo de vendedores ambulantes. Hoy en día, como digo, los joyeros monopolizan el corredor del puente.
GALERIA DE LA ACADEMIA
Es uno de los lugares de referencia para apreciar
la pintura de los siglos precedentes al Renacimiento en Florencia,
cobija el original del "Rapto de las Sabinas", de Juan
Bolonia, y el célebre David de Miguel Ángel.
Su origen se remonta a 1.784 cuando el Gran Duque Pedro Leopoldo decidió unificar todas las escuelas de pintura florentinas en una sola, en un edificio que asimismo acogiera una galería de pinturas de los viejos maestros de los siglos XIV a XVII como la Primavera de Botticelli. En el siglo siguiente, en 1.873, se produjo el traslado de la obra principal del museo, el David de Miguel Ángel, que hasta ese momento se encontraba en la Plaza de la Signoria.
. Traspasada la entrada, en la sala principal, sobre un pedestal, se destaca la enorme figura en mármol de Carrara, del David de Miguel Ángel, representando la figura de un atleta y simbolizando la libertad de la república florentina, con una altura superior a los 3 metros y mostrando el gran estudio de la anatomía que realizó el artista. A su derecha un busto de Miguel Ángel hecho por Daniel de Volterra (curiosamente el artista que tuvo que cubrir las desnudeces de las figuras en el Juicio Final de la Capilla Sixtina). El conjunto se complementa con las esculturas inacabadas de los Prisioneros, ideadas por Miguel Ángel para la tumba de Julio II, junto al Moisés, y que se encuentra a ambos lados a la entrada de la sala. El resto del Museo, cuya visita puede realizarse en muy poco tiempo, se completa con dos plantas dedicadas a diversas obras pictóricas y escultóricas de la escuela florentina de los siglos 13 al 16, como Madonna con niño de Botticelli y Maria Magdalena de Giotto.