| Es una fabulosa
obra arquitectónica que conseguía llevar el
agua a Secovia, hoy Segovia, a partir del cauce del río
Frío. 18 kilómetros de canal de los cuales
958 metros se levantan sobre arcadas, para salvar los desniveles.
El tramo más conocido y espectacular del acueducto
cubre una distancia de unos 728 m.(unos 1918 pies) en este
tramo en su mayoría los arcos están dispuestos
en dos pisos. A este tramo se le conoce en ocasiones como
el puente del diablo, basándose en una fábula
popular.
Se trata de una construcción romana, pero la falta
de vestigios escultoricos, inscripciones... no permite saber
su origen con certeza. Algunos investigadores lo sitúan
en la época de los Flavios entre la segunda mitad
del siglo I y comienzos del siglo II, siendo emperadores
Vespasiano y Trajano, otros en la época de Claudio,
el cronista barroco de Segovia, Diego de Colmenares, no
titubeó al dictaminar que la construcción
del gigantesco acueducto se debió a Hércules
Egipcio (Osiris), mítico fundador de la ciudad.
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| Para construirlo
se emplearon sillares de piedra berroqueña, granito
de grano gordo y color cárdeno, los más grandes
pesan dos toneladas, colocados a hueso sin argamasa alguna
entre ellos, unidos simplemente por superposición.
En total consta de 167 arcos. La línea de arcos
se levanta organizada en dos pisos de severa arquitectura,
sólo realzada por una decoración en la que
predominan unas sencillas molduras que enmarcan y estructuran
el edificio. Desde la carretera de San Ildefonso hasta la
plaza de Díaz Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación
88 dobles
Se han hecho pocas modificaciones del original, en timpos
de los reyes cátolicos, tras el ataque del musulmán
Al-Mamún de Toledo, entre los años 1484 al
1489, fueron restaurados 36 arcos (primer sector del acueducto)
por fray Juan de Escobedo, monje del Monasterio del Parral,
respetando al máximo la obra original. También
se sustituyo a los dioses paganos por las imágenes
de la Virgen y de San Sebastián.
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