| Fue la última catedral gótica
que se construyó en España, denominada
"Dama de las catedrales españolas".
Comenzó a edificarse en 1525 de la mano del Obispo don Diego de Ribera,
bajo el reinado de Carlos V, en el punto más
alto de la ciudad, (a 1006 m de altitud) , en sustitución
de la antigua catedral románica situada en
los actuales jardines del Alcázar, que fue
destruida por un incendio durante la Guerra de las
Comunidades en 1520. Algunos de sus elementos fueron
aprovechados para otros edificios religiosos, mismamente,
la pila bautismal y muchos bloques de piedra, sirvieron
para la nueva.
Es de estilo gótico tardío, su trazado
es obra de Juan Gil de Hontañón, quien
no la pudo acabar y la termina su hijo Rodrigo Gil
de Hontañón, habiéndola dirigido
entre ambos el maestro García de Cubillas,
contando con la colaboración de Rodrigo Gil,
quien ya dirigía las obras de la Catedral de
Salamanca, Francisco Vázquez y Alonso Martínez.
Se inauguró en 1.558 y fue consagrada en el
año 1768 por el obispo de segovia, don Juan
José Martinez Escalzo.
Posee 105 m de largo por 50 de ancho y 33 m de altura
en la nave mayor, planta de tres naves, crucero y
cabecera semicircular con girola. En su fachada principal
está la Puerta del Perdón, orientada
al oeste para aprovechar el último rayo de
sol, con una virgen Inmaculada, en la fachada sur
está la Puerta de San Geroteo y la Puerta herreriana
de San Frutos al norte. Destacan del exterior su vigorosa
torre, de 90 metros de altitud, hermosas gárgolas
y la cúpula, una de las más airosas
de España.
En el interior el altar mayor se ve rodeado en semicírculo
por siete capillas absidales de la girola donde hay
obras valiosas de Juan de Juni (una Piedad) y Gregorio
Fernández (un Cristo yacente). El coro se limita
por delante con una gran verja que forjó en
1729 Antonio Elorza. La sillería fue traída
de la antigua catedral y completada en el año
1790 por un discípulo de Vasco de la Zarza.
El Museo Catedralicio, se pueden encontrar magníficas
obras de arte, como: piezas finísimas de platería,
orfebrería, tapices, documentos, códices,
incunables y el Códice de Aguilafuente, uno
de los primeros libros impresos en España (1.472).
En él se prohibía a los obispos intervenir
en asuntos de política y guerra.
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